martes, 16 de enero de 2018

LA LEYENDA DE DOÑA MERCEDES DEL PORTILLO, SUS RIQUEZAS, SUS DESDICHAS Y SU MUERTE



Ella era hija del español Pedro del Portillo, hombre que poseía grandes riquezas, ya que explotaba las minas de Marmato y era propietario del latifundio que se extendía desde el Enfado, hasta Piedra de Moler y desde el río hasta Cerrogordo.

Su casa (posteriormente, la alcaldía) ocupaba toda la calle 11, entre carreras 5 y 6. La esquina suroriental de la plaza era la vivienda de los señores y en la calle 11 moraban esclavos y servidores, estando sobre la carrera 6 ( colegio de las franciscanas) las caballerizas y el huerto. Única
Única hija de don Pedro, era doña Mercedes, mujer bella y con la mejor crianza dada a una criolla. Ella como las señoras de esta familia tenían derecho a los privilegios reales de “estrado y carro de oro”, que le permitía recibir a los visitantes en una tarima más alta y usar palanquín dorado.



Se casó Mercedes con Asnoraldo Gutiérrez de Celis. Del matrimonio hubo dos hijos, Pedro y Mercedes. Pedro hizo estudios en Cartago, Bogotá y París. En la Sorbona se doctoró en medicina y regresó a su tierra. Un día bañándose en el rio, se enterró un dardo cuya herida se infectó. Regresó a Europa en busca de curación, muriendo en la travesía. La pérdida de su hijo desequilibró a doña Mercedes. A continuación murieron sus padres y su esposo.


Desvalida como estaba, con su hija pequeña, la mala fe de muchas personas la fue despojando de todo cuanto tenía. Primero los baúles legendarios en que don Pedro guardaba el oro en polvo de sus minas, después, de sus haciendas y finalmente de su casa. Todo lo perdió y un día la echaron a la calle con la muda que tenía puesta y su niña cogida de la mano. Se dirigió al guayabo, San jerónimo, en el callejón sin dueño de un cafetal, con ramas y chamizos hizo una choza, allí vivió hasta su muerte el año 1920.



No pidió limosna. Iba diariamente a ganarse la comida remendando ropas en la casa de unas pocas señoras que la respetaban y la trataban con delicadeza y consideración. No volvió a usar blusas sino corpiños con mangas descotado, lleno de letines, que recordaba la moda de 1900. Andaba descalza y la falda le llegaba hasta los pies. Se pintaba las mejillas y los labios con papelillo rojo y el pelo blanco, rubio antes, se lo cogía con una cinta negra de aguas.

Hablaba muy poco, no se quejaba nunca y se sentaba a la mesa a comer sin que nadie la acompañara, siempre abstraída, como ausente. Caminaba erguida en sus noventa y cinco años, sin vacilación contestando los saludos solo cuando los hombres se descubrían a su paso.



Con doña Mercedes Del Portillo murió ese Cartago legendario. 
Doña mercedes todo lo tuvo y todo lo perdió, menos la dignidad y el orgullo. De ser la más rica llegó a ser la más pobre. Nacida en sábanas de Holanda; Murió en colcha de retazos. De su belleza únicamente le quedaron los ojos azules, transparentes, para mirar un mundo y unas gentes que le despojaron de todo.



Narración tomada del libro: Historia, Leyendas Y Personajes de Cartago´´, escrito por el Dr. Daniel Caicedo Gutiérrez(1912-1973), ciudadano cartagüeño, médico de profesión quien igualmente ocupó el cargo de alcalde de la ciudad.

8 comentarios:

  1. esta muy interesante el blog porque debemos conocer la historia y cultura de nuestra ciudad

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  2. Excelente blog, continúen compartiendo historias y leyendas de nuestra ciudad.

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    1. Me complace mucho que le haya parecido interesante. Seguiré en esta misión, claro que si. Gracias por su comentario.

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  3. Qué tristeza después de todo ese infortunio no tener a alguien que la protegiera.

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  4. Hola, no conocía está está historia, con un final muy triste para doña Mercedes. Interesante seguir conociendo sobre la historia de nuestro Cartago.
    Una inquietud no se seve que pasó con la hija de doña Mercedes. Gracias

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  5. No conocia esa triste historia, muchas gracias por publicarla

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  6. Felicitaciones. Es muy importante dar a conocer escritores de la ciudad.

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  7. Gracias por rescatar estás estás historias.

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